sábado, 7 de noviembre de 2009

Denominación de Origen TORO









Notas básicas para entendernos

Situada en el sureste de la provincia de Zamora y Valladolid, se levanta con unas 5.700 hectáreas repartidas en un terreno en su mayor parte pedregoso y de escasa fertilidad que representa las condiciones idóneas para el cultivo de la vid. Unas 5000 de estas hectáreas se trabajan con la variedad más representativa de la zona: la Tinta de Toro, que no es otra que la Tempranillo pero con la personalidad de estas tierras. También se trabaja la Garnacha en tintas y la Malvasía y Verdejo en las blancas
Su clima es continental extremo con influencia atlántica. De lluvias escasas. Inviernos con frecuentes heladas y veranos secos y calurosos

Sinónimo de fuerza

Ya solo el nombre nos da una idea de qué nos vamos a encontrar. Y es que no podían llevar otro nombre los vinos de esta procedencia. Con historias de antes de los romanos, y prestigio tal que en la Edad Media formaban parte de las bodegas reales.
¿Qué es lo que le hace a Gerard Depardieu invertir en estas tierras áridas y frías? ¿Es el color de sus vinos, su frutosidad, sus aromas primarios, su cuerpo rotundo…? Quizás ve en estos caldos un símil con los vinos del Ródano .Y es que lo tienen.
Son vinos que producen una explosión de aromas primarios, frutales y florales. De mostos concentrados de elevado grado alcohólico. Esos cambios de temperatura que alargan su ciclo madurativo y esos veranos secos y calurosos nos dan caldos que llegan a alcanzar los 14º con facilidad.
Son vinos astringentes, de escasa acidez que le viene dada por la otra variedad autorizada, la Garnacha. Quizás por esta astringencia, tienden a dormir en barrica, buscando el afinamiento de la crianza en madera. Sin embargo esa frutosidad y esos tonos azulados llegan a respetarse en muchos de los vinos de esta denominación, viniendo a satisfacer los gustos de los consumidores actuales.

Nombres que recordar

Vino un día un tal Marcos Eguren a mi casa (La Querencia), y allí trajo bajo el brazo, con la mayor naturalidad, unas botellas para abrir y beber con nosotros. Quién tuviera esa gracia para interpretar los viñedos y sus frutos. Probamos el Thermantia y Numanthia. Dos vinos de quitarse el sombrero, de esos que esconden secretos de bajo tierra a dónde sólo llegan las raíces. Al poco me enteré de que había cambiado de manos la bodega, y que andaba aquel en otro proyecto, de nombre Vitorino, de esa misma tierra. Con ello proliferan los buenos vinos.

Fuera de su tierra

Os hablo de los encuentros de esta DO fuera de su ámbito normal. Es decir, en otra provincia de España, con otro clima y otra gastronomía. Tuve la ocasión de ir a la convocatoria de abril y fue un éxito. Profesionales y prescriptores, aficionados y amantes del vino. Una larga lista de personas circulaban por las mesas con gran interés y curiosidad. Allí nos sorprendió el PANÉ de Bodegas Sietecerros, lo más destacado de la velada. Un Toro atípico, con el color que enamora, gran carga de fruta y 10 meses de barrica húngara; un toque ahumado y goloso a la vez .Un vino para sorprender y gustar.
Probamos otros como el SAN ROMAN de Bodegas Mauro, de tanino potente y fuerza que domar, para seguirle la vida al vino; en Bodegas Covitoro el CAÑUS VERUS de viñas viejas, vino goloso, con torrefactos y tostados; QUINTA QUIETUD Y CORRAL CAMPANAS de Bodegas Quinta Quietud, con frutas y ahumados, torrefactos y chocolates más latentes en el primero. Todos estos hacen gala de su tierra y personalidad, pero en general gustaron los que más fruta expresaban. ¿Es algo unido a una moda temporal o es una tendencia sostenible? El tiempo dirá. Por ahora nos deleitamos con estas visitas de las Denominaciones de Origen, que tan positivas son para dar a conocer otras zonas y sus caldos.

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